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"YO GANÉ A LA OUIJA"


A pesar de que la Ouija no es un juego (más bien se trata de todo lo contrario) muchas son las personas que se han sentado en torno al tablero para “realizar una partida” como si se tratara del Monopoly o el Parchís. Así, cuando la experiencia llega a su término y todos los participantes siguen vivos se vuelven eufóricos y se convencen de que “hemos ganado a la Ouija” y podrán intentarlo de nuevo, como si efectuar una “sesión de espiritismo” fuese algo semejante a una ruleta rusa. Cada experiencia es apretar el gatillo. En realidad no es así.

No seré yo quien diga que usar la Ouija para conversar con los “espíritus” no sea una práctica peligrosa (estoy convencido precisamente de lo contrario y he recogido, a través de los años, demasiados casos como para abordar el fenómeno con cierta seriedad) pero por norma general las experiencias tienden a ser aburridas y los mensajes muy poco coherentes. Y lo digo pese a todas las historias terribles (y fascinantes) que te puedes encontrar “por ahí”, de donde se deduce que sentarse frente a la Ouija y poner un dedo sobre el vaso casi equivale a condenarse a muerte. No es del todo cierto, es más, tal pensamiento es falso o cuando menos exagerado.
 
 

Por culpa de estas sesiones flojas y tediosas, los jóvenes gustan de provocar a los pretendidos “espíritus” (cansados de contemplar el poco atractivo movimiento del vaso o la moneda) y están ansiosos por conocer las respuestas a preguntas inquietantes. Y las formulan. Es en ese momento cuando abren la puerta del pánico.

“¿Cuándo voy a morir?” Esta es la pregunta típica que realizan los muchachos y muchachas cuando quieren hacerse los valientes o bien para comprobar qué hay de cierto en este pseudoespiritismo. Y es que los “espíritus” lo saben todo, no solamente “ven” el futuro sino que “nos conocen” a la perfección (incluso nuestros secretos)  y pueden ofrecernos la respuesta a ese y otros interrogantes. Por esta y otras razones la Tabla Ouija tiene tanto poder, porque muchos piensan que esto es una realidad y se acercan temerosos y convencidos de que el Mal anida en su interior.

En cualquier caso, los usuarios de la Ouija (independientemente de su edad) suelen recibir respuestas a ese tipo de preguntas y acostumbra a ser inquietantes porque ofrecen un espacio de tiempo relativamente corto para que se produzca el fatal desenlace. Rara vez los “espíritus” dan un plazo largo para la futura muerte de quien ha formulado el interrogante por lo que el escalofrío, la angustia y el temor nace en el mismo momento de recibir la respuesta.

Curiosamente (y este es un detalle que se debería tener en cuenta) durante el desarrollo de una “sesión”, al margen de las preguntas formuladas, se pueden recibir mensajes dramáticos, dirigidos a uno de los asistentes: “Rubén morirá a los 16 años”, “Mañana uno de vosotros encontrará la muerte”, “Diez días antes de tu cumpleaños morirás”, lo que provoca reacciones diversas, algunas alarmantes.

A veces (aunque no suele ser habitual) los supuestos “espíritus” ahondan un poco más en sus vulgares profecías y exponen la forma en la que uno de ellos morirá (“tendrás un accidente en el autobús”, “te van a estrangular en el portal”, “tres disparos en el corazón”)
 
 
 
Aunque debería ser la razón, la  lógica y el sentido común quien borrara de nuestras cabezas todas las preocupaciones o recelos que suscitan estos mensajes, es el tiempo quien finalmente echa por tierra las profecías de los “espíritus” y pone en tela de juicio el poder del Tablero Ouija. Cuando llega la hora señalada y los afectados siguen viviendo sin problema se alzan orgullosos y exclaman. “Yo gané a la Ouija” como si de una proeza extraordinaria se tratara.

Personalmente he presenciado en no pocas ocasiones el miedo de numerosos chicos tras recibir mensajes sobre su pronta muerte y he constatado su alegría al superar las negras profecías que los habían convertido en seres adheridos al miedo y a la incertidumbre, arrepentidos por haberse sentado a charlar con los “espíritus” y convencidos de que “ellos vendrán a mí”. Una vez nada ha ocurrido vuelve a apetecerles coquetear con el tablero aunque es cierto que en muchas ocasiones han pasado tanto miedo que deciden (muy inteligentemente, por cierto) no volver a interesarse por el fenómeno.

La Ouija tiene un poder de influencia tremendo, al margen de que a través de ella nos hablen los muertos u otras inteligencias (o nada en realidad), y somos nosotros, los que usamos la tabla, los que permitimos que se nos manipule.

Personalmente jamás he preguntado por la fecha de mi muerte (no es algo que me interese demasiado) pero a los “espíritus” siempre les ha gustado cruzar esa línea y ofrecerme no pocas fechas, de algunas de las cuales casi han pasado treinta años. Esta curiosidad volvió a repetirse hace apenas unas semanas, cuando estaba profundizando  sobre las “Ouijas Virtuales” (de las que en un futuro hablaremos)  y recibí un macabro mensaje con una fecha concreta que ya ha quedado atrás.

No creo que la pregunta sobre la fecha de nuestra muerte sea la más oportuna ni la más aconsejable  (sobre todo porque habitualmente no estamos preparados para recibir los mensajes con la frialdad y el desinterés necesario) y estoy convencido de que no hay que hacer caso cuando en mitad de una “sesión” son los “espíritus” quienes, encubriendo una amenaza, nos arrojan un día, un mes, y un año, para indicarnos el momento en el que recibiremos el frío y definitivo abrazo de la Oscuridad.

Vencemos a la Ouija en el mismo momento en el que no permitimos que nos manipule aunque eso, en una gran parte de los casos, resulta  muy complicado.


 

LA MALDICIÓN DE LA OUIJA


LA MALDICIÓN DE LA
OUIJA
José Manuel Durán Martínez
Durante los años que llevo investigando el fenómeno, me he encontrado con mucha gente que no quiere hablar del tablero Ouija, que rehúyen cualquier opinión o se apartan ante el más nimio de los comentarios. Dicen no tener miedo, pero sí respeto. En el fondo es temor lo que sienten.
 
La Tabla Ouija es lo que es, un simple objeto o utensilio cuya principal función (contactar con los espíritus) todavía está por dilucidar. Ahora bien,  la mayoría de la gente tiene una idea distorsionada del fenómeno. Está convencida de que es una tabla maldita, que acercarse a ella o consultarla equivale a caer en desgracia, como si la Ouija estuviera maldita, como si fuerzas oscuras y misteriosas pulularan entre los números y las letras para agredir el alma de los presentes. Sospechan que participar en cualquier “sesión de espiritismo” supone sufrir una atroz maldición. Y no se trata de muertes terribles, posesiones  malignas o fenómenos sobrenaturales en sus casas (que también) sino que a partir de colocar el dedo sobre el vaso o la moneda…
 
…sus vidas entrarán en penuria.
 
 
 
Así, conozco a personas que culpan a la Ouija de que su matrimonio no haya ido bien, o que uno de sus hijos cayera en el mundo de las drogas porque sus padres coquetearon con el tablero cuando eran más jóvenes. Otras personas responsabilizan al tablero de sufrir un accidente de tráfico, perder el trabajo, tener problemas con la bebida o, simplemente, sufrir una enfermedad.
 
Creen a pie juntillas que los vaivenes de la vida son causados por las fuerzas que aparecen tras la Ouija. Achacan sus males a que una vez en sus vidas se acercaron a una de estas sesiones, normalmente hace ya muchos años, pero todo lo que les pasa lo vinculan a la maldición que genera la tabla. Y esto es una auténtica locura porque la Ouija, ni sus pretendidos espíritus, disponen de  ese maléfico poder.
 
De este modo conocí a una mujer que sufría un aparente Poltergeist en su casa, aquí, en Bizkaia, y ella estaba convencida de que todo tenía relación con una experiencia con la Ouija en la que pasó mucho miedo ¡¡y que sucedió hace treinta años!!
De idéntica opinión es una chica que nos contaba que cuando su madre era niña realizó una sesión con tres amigas y todas ellas habían tenido desgracias en sus vidas. Una se había separado recientemente, otra había sufrido maltrato psicológico, la tercera perdió el trabajo y su madre se había quedado viuda. Está convencida de que estas desgracias tienen su origen en la consulta que hicieron a la Ouija durante su adolescencia.
 
Insisto. El poder de la tabla no es este, ni mucho menos, ni su influencia se concentra a lo largo de los años. No debemos preocuparnos,  toda nuestra mala suerte o las vicisitudes  de la vida no están motivadas por colocar un dedo sobre el tablero.
 
La Ouija no está maldita ni el usuario queda atrapado en una influencia atroz que perdura a lo largo de los años y hasta el momento mismo de su muerte e incluso más allá, pues hay muchos que piensan que los “espíritus” y “diablos” con los que contactaron cuando eran jóvenes les aguardan al otro lado, acechando en la oscuridad.
 
Colocar el dedo sobre el vaso o la moneda no significa que el Mal se abra en tu interior. Es evidente que lo puedes pasar mal, que la experiencia sea negativa (algo bastante habitual y lógico, como en su momento veremos) pero en ningún momento permanecerás maldito. No existe ese poder, no es real, ya que el principal peligro es precisamente lo que pasa dentro de tu cabeza, cómo te tomas las propias experiencias y el juego terrible de  tus creencias y convicciones que se desarrolla en tu persona, provocándote una agonía cuya responsabilidad es únicamente tuya.
 
Puedes sentarte frente al tablero y realizar preguntas, pero deberías hacerlo con un mínimo de información, algo de lo  que este mundillo escasea, ya que la irresponsabilidad de los propios investigadores y amantes del misterio ha provocado que alrededor de este fenómeno pululen multitud de historias escabrosas y terribles, levantándose leyendas delirantes que ofrecen una imagen distorsionada e irreal de esta señora vestida de números y letras.
 
 
Las tablas no llevan adheridas espíritus malignos ni diablos errantes que quedan pegados a los usuarios para acompañarles el resto de sus vidas. El efecto después de usar la Ouija puede ser el mismo que después de acabar una partida de ajedrez, sin que esto signifique que se considere al fenómeno un juego porque, evidentemente,  no lo es.
 
 
¿Un tablero maldito o  un fenómeno contaminado por las mentiras e invenciones?
 
Maldito no está ni tiene la capacidad de maldecir pero   es cierto que las mentiras, los casos no reales, las exageraciones, los inventos, las leyendas, los errores, las suposiciones…, forman parte de esta parcela de lo ignoto  que provoca una imagen cruel y despiadada, peligrosa e inquietante de un Sistema de Contacto que ofrece más decepciones que alegrías.
 
 
 

EN LA PANTALLA

EN LA PANTALLA
José Manuel Durán Rain
Este mes se estrena la película “Ouija: El Origen del Mal” y personalmente no tengo demasiadas expectativas. El cine ha recurrido en varias ocasiones al fenómeno para presentarnos una historia dramática, donde no faltan fenómenos sobrenaturales, muertes sangrientas, posesiones, apariciones fantasmales y presencias diabólicas.
Rara vez, aunque hay una excepción, he salido contento tras el visionado de una película, es más, normalmente me suelo enfadar bastante, vamos, que me pongo de mala leche por el trato burdo que se hace de esta práctica paranormal por la que personalmente siento una verdadera pasión. Aunque claro, de todo se aprende y trato de sacar provecho hasta de las escenas más delirantes.

Hay que hilar muy fino para salir satisfecho  de las apariciones de la Ouija en el cine y sobre todo en la televisión. Series como “Los Serrano”, “Compañeros” o más recientemente “Gym Tony” han coqueteado con el mundo del misterio usando el tablero en alguno de sus episodios… y poniendo en bandeja su uso por parte de los seguidores de estos productos. A veces la gente de a pie no piensa en estas cosas hasta que lo ven en la Televisión y entonces quieren probar esa curiosa herramienta que pretendidamente pone en contacto el mundo de los vivos con  el de los muertos.
De hecho, en  la serie “La Que se Avecina”, al menos el tablero ha salido en un par de tramas, siempre utilizada para asustar a otros personajes, con fingidas posesiones y las burlas a Satán. Velas, una atmósfera lúgubre, un ambiente tenso, miedo y desconcierto junto a la comedia, a la sinrazón y a la tragedia de unos esperpénticos personajes.

Los medios de comunicación no son el mejor lugar para presentar la Ouija con la seriedad que se merece y cuando se intenta hacer una sesión auténtica ante las cámaras o los micrófonos (las emisoras de radio se apuntan al carro de lo absurdo y lo cómico) los resultados son parejos a la decepción que sufren los televidentes o las personas que se encuentran al otro lado de las ondas.

Han sido muchas las ocasiones en las que me he negado a participar en estos irrisorios espectáculos, decepcionando a los amigos y rechazando un fajo de billetes por parte de los indeseables. A veces, por encima de la amistad y lo material se encuentra la honestidad hacia un fenómeno que se merece nuestro respeto.

Tal vez soy idiota pero puedo asegurarte que no me importa.✓


EL MEJOR ESCENARIO

EL MEJOR ESCENARIO
José Manuel Durán

En estas últimas semanas he estado charlando con algunos compañeros sobre el Fenómeno Ouija y las Psicofonías, aspectos de lo paranormal muy ligados entre sí, al menos en mi opinión ya que siempre he pensado que, a veces, el origen de ambas experiencias es el mismo.

Tras valorar el contenido de esas conversaciones me doy cuenta de que todavía, a día de hoy, la mayoría de la gente piensa que para conseguir buenos resultados tanto con el Tablero Ouija como con un grabador ,es necesario acudir a lugares inquietantes, casas embrujadas y enclaves donde han ocurrido hechos trágicos. Sin duda en estos escenarios pueden obtenerse resultados satisfactorios (habitualmente  tienen muy poco que ver con el lugar en sí) pero lo que parece ignorarse es que cualquier escenario es bueno, es más, mucha gente elude hacer las grabaciones y las sesiones en su casa porque piensan que allí no se puede “recibir” nada y sin embargo… los resultados suelen ser espectaculares.

Son numerosas las experiencias que he obtenido en casa, ya fuera en la cocina o en la habitación y a veces han sido intensas y reveladoras. Muchos dudan de ello porque creen  que en la tranquilidad de un hogar nunca pueden suceder cosas de este tipo. Se equivocan y desconocen esta clase de fenómenos, no es necesario entrar furtivamente en el cementerio ni acudir a lugares abandonados con fama de encantados y no entiendo que una de las herramientas de famosos (y sobre todo no tan famosos) grupos de investigación que realizan sus indagaciones nocturnas sea la Ouija, como si fuera un elemento necesario. Un tablero bajo el brazo para obtener las respuestas de los espíritus.

Da igual el lugar, no hace falta buscar un escenario donde haya ocurrido un asesinato, suicidio o accidente mortal. La muerte está más ligada a la Ouija  por lo que pensamos y creemos de ella que por su estricta realidad aunque mucha gente prefiere creer que los espíritus (así, sin comillas) empujan el vaso o la moneda a través del tablero.

No hace falta pasar miedo en cónclaves extraños y siempre es aconsejable un lugar tranquilo, donde nadie vaya a molestarnos, donde la experiencia se pueda desarrollar con absoluta tranquilidad aunque esto quizá sea menos divertido que visitar lugares lúgubres con crueles leyendas fantasmales. Para muchos la experiencia Ouija es una aventura, una excusa para pasar miedo, para rodearse de la oscuridad, la muerte y el riesgo y dadas las increíbles y terroríficas historias contadas y escritas sobre el fenómeno (muchas de ellas inventadas o exageradas) es lógico que busquemos sentarnos al borde del precipicio para coquetear con el tablero y sus desconocidos interlocutores.✓




SENCILLA Y EFICAZ

SENCILLA Y EFICAZ
José Manuel Durán Rain
La Tabla Ouija es, con diferencia, la forma más fácil de adentrarse en el mundo del Mis-terio por dos cuestiones bastante simples: su práctica es sencilla y, sobre todo, es una experien-cia que da resultado. 

Ahora bien, a pesar de todo lo que se ha escrito so-bre el fenómeno, todavía estamos muy lejos de   desentrañar todos los enigmas que encierra ese cuerpo cubierto de letras y números que es la Ouija. 

En principio parece absurdo que un objeto de cartón, madera o papel, donde hay dibujadas las letras del abecedario, las palabras “SI”, “NO”, “HOLA” y “ADIOS” y los números del 0 al 9, con la ayuda de un vaso de cristal, e incluso una moneda, sirva de comunicación con el mundo de los espíritus. Da risa pensar que cualquiera de nosotros puede sentarse (o fabricarse) una de estas tablas y mantener un diálogo directo con personas muertas, desde familiares hasta personajes ilustres. Y si esto ya resulta poco creíble, nuestra suspicacia se elevará cuando observamos a muchas  personas que aseguran haber conversado, siempre a través de este “juego”, con seres extraterrestres. La cosa se complica un poco más si hacemos caso de aquellos testimonios que nos cuentan cómo los participantes a una sesión aseguraron recibir respuestas de inquietantes y perturbadores demonios. 

En cualquier caso, y aunque duela reconocerlo, la Ouija funciona y sacarla del contexto paranormal para prestarlo en reuniones familiares o en colegios para el disfrute de los niños es arriesgado porque, al margen de la naturaleza de las respuestas, este “espiritismo” es una práctica que puede ser peligro-sa y no todos estamos preparados para llevar a cabo una experiencia. 

Cualquiera de nosotros puede sentirse atraído por el fenómeno porque usar la Ouija es algo tentador. Basta sentarse frente a ella y colocar el dedo sobre el vaso o la moneda, formular una pregunta y esperar unos segundos. No tardaremos en ver asombrados el movimiento del vaso, que parece ser movido por una fuerza desconocida que pasa a través de nuestros dedos. Es fascinante descubrir cómo poco a poco el vaso recorre el tablero para colocarse sobre las letras que formarán la respuesta a nuestra pregunta. Este es el comienzo y casi siempre funciona. 

A pesar de no ser una práctica aconsejable, dado los riesgos y peligros que su uso encierra, el tablero ha saltado del ámbito de lo ignoto y se ha colado en nuestras casas, en nuestros parques y en las aulas de los colegios de nuestros niños, porque se cuentan muchas historias que cautivan, aparece en series de televisión y es la forma más cómoda y directa para coquetear con el mundo de los “muertos”. 

Se trata de un desafío, de una forma de romper la monotonía, de jugar con lo prohibido, de saborear la esencia del misterio en nuestras propias carnes. Pasar miedo, descubrir si tras la Ouija se encuentran los espíritus, comprobar lo que otras personas han hecho es algo que nos induce a acercarnos al tablero y hacer una pregunta, y luego otra, y otra más… 

La Ouija responde porque funciona. La conexión se establece con el simple hecho de colocar nuestro dedo sobre la moneda. ¿Tan fácil es requerir la pre-sencia de los espíritus? 


No hay “práctica paranormal” más sencilla y eso debería hacernos pensar y...preocuparnos.✓ 

OUIJA: POLTERGEIST

¡¡POLTERGEIST!!
J. Manuel Durán Rain
Una de las ideas más extendidas en torno al fenómeno Ouija es aquella que nos dice que después de una sesión es habitual que en el lugar donde la experiencia se ha desarrollado comienzan  a ocurrir hechos característicos de las Casas Em-brujadas: corrientes de aire, sombras, apariciones, rui-dos misteriosos, objetos que se caen, platos que se rompen, fuegos extraños, voces de origen desconocido fenómenos luminosos, puertas que se abren o se cie-rran, muebles que se rompen, cosas que desaparecen… 

Debo admitir que en el pasado he investigado muchos escenarios donde presumiblemente sucedían episodios de este tipo (pisos, casas abandonadas, bares, empre-sas, centros comerciales…) aunque muy pocos se ori-ginaron después de una experiencia con la Ouija. 

Sin embargo, y puede resultarnos curioso, el único caso Poltergeist de carácter violento que he tenido entre mis manos, donde la propia testigo sufrió agresiones físicas se inició después de que la joven tratara de comunicar-se con su difunto padre a través de la Ouija. 

Sucedió en Durango, Vizcaya, y todo comenzó como suele ser habitual en las sesiones de “espiritismo”. La Ouija “habló” y se identificó como su padre muerto. Todo iba bien hasta que poco a poco, casi de manera imperceptible, la historia se volvió trágica y los dramá-ticos acontecimientos se precipitaron. 



Fue un caso especial y diferente a otros episodios investigados donde, al parecer, el uso de la Ouija sirvió como desencadenante de una serie de hechos extraordinarios.✓





OUIJA: FATALES CONSECUENCIAS

La Ouija:
Fatales Consecuencias
Héctor Fuentes
Los supuestos casos sangrientos relaciona-dos con el uso de la Ouija no son escasos. En 1972, Jennifer Lynn Sprigman, una chica de 14 años que vivía en Illinois, jugó a la Ouija con una compañera de la escuela y lo pri-mero que le preguntó a la tabla fue a qué edad iba a morir. La Ouija dio como resultado el número 18 y, posteriormente, apuntó las palabras “ASESINADA” y “ESTRANGULADA”. El 3 de octubre de 1976, dos semanas antes de que Lynn cumpliera 18 años, la chica falleció a manos de un estrangulador que jamás fue capturado. 

En 1995 en Arkansas, dos chicos de 20 años que profesaban el satanismo invitaron a otros dos ami-gos a jugar a la Ouija para supuestamente comu-nicarse con un ser del más allá, a quien ellos   nombraban como “el amo”. Los mismos muchachos terminaron apuñalando a sus invitados y cuando fueron ingresados en un hospital psiquiátrico aseguraron que “el amo”, por medio de la Ouija, les había ordenado actuar de esa manera. 


En un caso más reciente, un adolescente de 15 años identificado como Colin Roberts fue encon-trado colgado de un árbol junto a una iglesia de Belfast, después de que un espíritu malvado su-puestamente le hablase por medio de la Ouija. No hace mucho, en Perú, una adolescente fue inter-nada en un hospital con supuestos signos de pose-sión demoníaca, después de haberse reunido con un grupo de amigas de su colegio para jugar a la Ouija en la casa de una de ellas.✓


La Herramienta del Maligno

El mundo de lo paranormal es fascinante, de ahí que despierte un excesivo interés en la sociedad, una sociedad que intenta saciar su curiosidad visitando páginas como la que tienes ante tus ojos. Sin embargo, muchas personas no se conforman con leer las publicaciones mensuales, libros, escuchar programas esotéricos o asistir a congresos donde se debaten las cuestiones maravillosas que dan sentido al Misterio. En ocasiones, más de las que podamos imaginar, los curiosos se involucran en lo paranormal de una forma frívola pero a la vez siniestra y peligrosa. Así ocurre cuando coquetean con los “Sistemas de Contacto”, herramientas paranormales de la categoría de la Ouija o la Escritura Automática, experiencias que supuestamente permiten o facilitan el contacto con otras dimensiones.


Un simple tablero con las letras del abecedario y un vaso, o quizá un puñado de folios y un bolígrafo, podrían ser más que suficientes para que una persona logre comunicarse con otras inteligencias. Tan sencillo, tan absurdo. ¿Es posible? Tal vez no sea ahora lo importante. Al margen de que éstos u otros Sistemas de Contacto sean o no eficaces, lo relevante sin duda es darse cuenta de que son muchas las personas que se acercan inocentemente a estas prácticas. Estas personas, en su mayoría, acostumbran a ser niños y adolescentes que desconocen por completo la importancia de estas comunicaciones y se lanzan, sin seguro, hacia el interior de un mundo desconocido, repleto de riesgos e inconvenientes.







En el pequeño pueblo vizcaino donde resido, Apatamonasterio, conocí a una persona que cierto día usó junto a sus amistades el Tablero Ouija y en la actualidad tiene la creencia de que habla con su madre ya fallecida. Lo que me preocupa es que esa persona no era más que un niño de siete años de edad.

En mis investigaciones a través de estos Sistemas de Contacto me he entrevistado con cientos de usuarios de prácticas paranormales similares a la Vasografía. En la mayoría de las ocasiones los “mensajes” recibidos resultaron ser de muy mal gusto, como amenazas de muerte; malos consejos, etc...
He conversado con individuos de entre 10 y 18 años que estaban convencidos de que habían charlado ora con espíritus ora con seres de otros planetas. Muchas de las conversaciones que mantenían con estas “inteligencias” demostraron la negatividad ( ?) de las mismas. Mensajes macabros, desconcertantes y oscuros iban apareciendo ya fuera mediante el papel a través de la Psicografía o a través del mal denominado Juego del Vaso.

Fue el 20 de Marzo de 1995 a las 18:30 horas cuando Eva García decide curiosear en el mundo de lo Oculto junto a dos amigos suyos llevando una Ouija hasta el interior del Cementerio local. La experiencia comenzó, como casi todas, entre risas y bromas, pero el vaso finalmente cobró movimiento y el silencio permitió el acceso del miedo. Ignoramos si aquella tarde se manifestó un “espíritu” pero lo verdaderamente importante es que el vaso a una velocidad endiablada comenzó a ofrecer mensajes sobrecogedores. Los amigos de la joven se rieron pero a la muchacha no le hacía ninguna gracia y menos cuando los mensajes parecieron dirigirse precisamente a ella: “Soy Satanás. Eva, Naciste para mí”. Quedó atrapada por el terror, un terror que le duró varios días. El pánico que la joven sintió le hizo sufrir depresiones que motivaron algunas alucinaciones en las que aseguraba “ver” a un señor maligno que la acechaba. En la actualidad nadie le puede sacar una sola palabra sobre el caso. Tres años antes, en aquel mismo Cementerio, una chica de 14 años lo pasó francamente mal al obtener resultados positivos en una grabación psicofónica.


Desgraciadamente estas experiencias son muy comunes y las prácticas son tan sencillas de realizar que uno comprende perfectamente el por qué en este mundillo coquetean niños y adolescentes, usuarios que sin duda correr un gran riesgo al curiosear con lo paranormal. ¿Realmente son peligrosas estás herramientas? Sin duda, ya que las experiencias de este tipo generan una dependencia tremenda, crean adicción y habitualmente los jóvenes quedan fascinados, obsesionados, por los resultados que obtienen y prueban otra vez, y otra, y otra más...


El 15 de Abril de 1994 varios compañeros de la misma clase realizaron una experiencia “espírita” en un aula vacía. Querían invocar la presencia de Hitler... y aunque comentaron que no obtuvieron resultado satisfactorio alguno, uno de ellos me confesó en privado que durante la sesión sintió ganas de dar patadas y abalanzarse sobre uno de sus amigos para apretarle el cuello.

Casos de violencia durante el transcurso de estas prácticas no son muy habituales pero en ocasiones se dan, al igual que es inevitable que algunas personas queden marcadas de por vida por una experiencia traumática y desagradable que, por cierto, sí son habituales al usar las Herramientas del Maligno.






Cuando nos introducimos en este mundo del misterio apenas comprendemos lo que sucede a nuestro alrededor pero prácticamente todos estaremos de acuerdo en que la mente humana juega un papel primordial en este tipo de experiencias ya queramos obtener la voz de los difuntos a través de un grabador; registrar sus rostros en la pantalla del televisor o invitarles a que escriban a través de nuestras manos. El ataque de estos Sistemas de Contacto tiende a ser psíquico y muchas personas que “jugaron” con estas prácticas tuvieron que visitar al psiquiatra para que aclarara un poco sus ideas. Sin embargo a veces, aunque no es frecuente, la propia experimentación con estas herramientas, hoy rudimentarias, de comunicación paranormal, activa la aparición de un Poltergeist, lo que puede ocasionar algunos problemillas a los inquilinos del lugar donde la experiencia se ha llevado a cabo, independientemente de que durante la misma se hayan manifestado las “inteligencias” o no.

He tenido la oportunidad de investigar varios casos de este tipo. Recuerdo con claridad dos de ellos que considero excesivamente importantes.
El primero, ocurrió entre 1997 y 1998, en un bar de la localidad de Durango que sufrió un aparente Poltergeist a raíz de varias Psicofonías que sus dueños habían llevado a cabo en su interior. El otro caso, también acaecido en el mismo lugar y por las mismas fechas es el de una chica de 23 años llamada Raquel que buscó el contacto con su padre a través de la Ouija y aparentemente obtiene resultados, pero las comunicaciones no quedan solamente en el absurdo movimiento del vaso alrededor del tablero sino que van más allá dado que alguna “inteligencia” comenzó a provocar anomalías en los aparatos eléctricos; las luces se apagaban; se escuchaban voces y ruidos cuyo origen no se pudo descubrir; fuegos misteriosos; corrientes de aire..., lo típico en un escenario Poltergeist.






Admito que también he encontrado a personas que recibieron mensajes satisfactorios a través de, por ejemplo, la Escritura Automática. Tal sería el caso de Francisco Miralles, parapsicólogo catalán, quien durante varios recibió importantísimas comunicaciones de un médico ya fallecido. Sin embargo los casos negativos, las experiencias desagradables son más habituales e ignoro la razón pero no puedo aconsejar al lector de este blog a que se involucre en el Misterio a través de estas experiencias que incluso a los propios investigadores se nos escapan. No obstante si alguno de ustedes hace caso omiso de estas recomendaciones y quiere introducirse en la boca del lobo desafiando aquello que desconoce no dude al menos en informarse convenientemente de los pros y de los contra de estos fenómenos y procure usar su sentido común y su sangre fría para no tomarse muy en serio los mensajes que reciba sean del tipo que sean y vengan, o no, de otras dimensiones.