Vampire text
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¿REGRESO AL LADO OSCURO?

Cuando estás dentro del mundillo de lo paranormal, es difícil que puedas desconectar y de algún modo te encuentras  enchufado al mundo del misterio, por lo que estás pendiente de todo lo que se desarrolla a tu alrededor. A veces (más de las que queramos reconocer) nos damos cuenta de extrañas coincidencias, “señales”, situaciones singulares que suceden a nuestro alrededor. Tienes la cabeza preparada para estar atento a esas cosas misteriosas que suceden alrededor de las personas y ves el mundo desde una dimensión mucho menos vulgar que la del resto de los mortales. 

Si has sido investigador del Fenómeno OVNI o al menos te ha interesado esta temática, clavar la mirada en el cielo, buscar entre las nubes o mirar hacia el horizonte es una constante. Si por el contrario coqueteabas con el mundo de los espíritus (aquí puedes enredarte con el asunto de las casas encantadas, fantasmas, espiritismo, etc…) la llegada de la noche o la visita a lugares abandonados te ayudaban a percibir fragmentos de otra realidad. Cuando a lo que te has dedicado ha sido a analizar casos de satanismo y brujería, rituales siniestros y maldiciones espantosas, tiendes a ver a las personas de otra manera, tratando de descifrar (con la mirada) los misterios que encierran en su interior. Siempre tienen algo que ocultar.

Y cuando dejas el mundillo de lo paranormal, por múltiples razones,  todo eso se evapora. Tu mente se desconecta de ese universo oscuro en el que nada tiene sentido y todo está relacionado. Ya no miras el cielo y no profundizas  más allá de las nubes. No percibes nada a la llegada de la noche ni sientes escalofríos ni nada extraordinario cuando alguien habla de misterios, cuenta sus historias o te ves, por casualidad, en un lugar presumiblemente encantado. Estás desconectado, sumido en una especie de sopor y ya las personas a las que conoces te parecen tan normales como tú, sin secretos ni misterios que desvelar. Tu conciencia ha perdido parte de tu propia personalidad, de algún modo estás vacío pero la vida sigue y es una vida distinta a la que hasta el momento habías vivido. Puedes escribir historias de horror que ponen los pelos de punta pero esos monstruos que nacen en tu cabeza, esas horribles criaturas que salen al exterior con tu pluma, no tienen la esencia ni la capacidad de influirte como  todos aquellos misterios que antes rodeaban tu vida y que te hacían sentir vivo. 

Esta desconexión, que te permite llevar una vida normal, es una barrera que impide que “ellos” (porque en realidad están ahí, como siempre) se pongan en contacto contigo y pueden pasar montones de años, pero ya no los sientes, no los percibes. Has perdido todo y has ganado serenidad. Nada de preguntas, nada de profundas reflexiones, nada de luchas internas contigo mismo. No estás vacío porque la vida se llena de muchas cosas (familia,  trabajo, deporte, hobbies) pero ya no estás en el sistema. Permaneces dormido, aislado en el mundo en el que viven esas personas ajenas al misterio y te encuentras bien, porque formas parte de la sociedad. Eres libre pero te sientes distinto. El grifo está cerrado.

Y en algún momento, por razones que no puedes controlar, los tejemanejes del destino, la rueda que gira como una peonza, te atrapa de nuevo y te ves en la encrucijada de estar dentro o continuar fuera. Y valoras las alternativas, porque este mundo en el que ahora estás tiene cosas muy buenas y sobre todo mucha más tranquilidad. Sin embargo, sabes que algo en lo ignoto te echa de menos y no precisamente esos amigos, colegas e investigadores que dejaste atrás (muchos no merecen la pena ni recordar) sino los otros, “ellos”, que siguen estando ahí. Y como tocado con una varita mágica, te planteas si dar un paso atrás y regresar, aunque sea de una forma más comedida y siendo  un poco más egoísta.

Asomas la nariz y ves que el mundillo de mierda que dejaste atrás ahora apesta mucho más, que la basura sigue abarrotando las calles y los cerdos continúan caminando a dos patas. No se ha avanzado nada, no se han solucionado los problemas ni aprendido de los errores, propios y ajenos.  Esta realidad misteriosa es con la que cuentas pero no das el paso por esa gentuza (es raro que se lo merezcan) pero sí por los “otros”, aquellos que se encuentran en el otro lado (la mayoría perversos, lo sé) y prestas atención, de nuevo, a la oscuridad.

Entonces sales de la rutina, abandonas el sopor en el que te has sumido, pierdes la sonrisa y tu rostro se vuelve adusto y la mirada penetrante, como antaño. Te lo tomas en serio porque para ti esto es mucho más que un sueño. Entonces vuelves a prestar atención al cielo, analizas lo que ocurre sobre tu cabeza, a pesar de que muchos digan que son cosas que no tienen sentido y otros murmuren que has vuelto a perder la cordura. De nuevo estás conectado y lo notas. Lo sientes a flor de piel, en los latidos de tu corazón, en el escalofrío que te provoca el alma. Y las noches ya no son iguales porque estás atento a las señales. Las personas cambian para ti, intentas ver en ellas más de lo que quieren mostrar, los analizas en profundidad y observas en silencio cada uno de sus pestañeos. Ves parte de sus secretos. La conexión vuelve a fluir.

Tu conciencia se ha expandido, ahora sientes que el grifo se ha abierto y vuelves a experimentar cosas que te recuerdan a sucesos pasados. Meditas, reflexionas, te sientes lleno de una vida distinta, te haces preguntas y tratas de hallar respuestas. Todo esto en solitario porque este mundillo es así. Eres libre, ya no te sientes normal y procuras buscar en tu interior. Vuelven a brillar tus ojos, la pasión sostiene tu tesón y no quieres recuperar el tiempo perdido porque en realidad no lo perdiste. Buscaste otro camino, un sendero lleno de luz que necesitabas pero ahora regresas al lado oscuro y tienes los puños apretados. Has madurado, ya no hay prisa. 

Sonríes, porque “ellos” han vuelto a ganar. Lo han conseguido. Te han recuperado y sabes que se sienten dichosos.  Es momento de hablar y contar cosas, de experimentar, de aprender, de volver a participar en el juego, de  recorrer el tablero como un simple peón, otra marioneta guiada por lo invisible, hacia un destino incierto. 


Una vez más se demuestra que el libre albedrío es una ilusión.


EL MUNDO DEL MISTERIO

EL MUNDO DEL MISTERIO
Jose Manuel Durán Rain
Hace muchos años que dejé el Mundo del Misterio por dos razones. 
La primera de ellas porque consideraba que el ambiente estaba podrido y la segunda y principal porque me hicieron ver que debía probar suerte en otras historias en las que me siento muy a gusto. Sin embargo, nunca me he desligado totalmente de estos temas aunque si es cierto que he estado apartado.  Hace bien poquito que he asomado de nuevo la nariz, quizá por casualidad o por obligación, no lo sé, pero no tengo demasiadas pretensiones ni objetivos concretos.
Tras echar un pequeño vistazo a mi alrededor descubro que el ambiente sigue podrido y que el mundo, a tenor de lo que veo y de lo que me cuentan los supervivientes, está peor que  antes  y eso, ahora, me importa más bien poco.
Ahí están los mentirosos, los hipócritas, los que engañan de manera intencionada y los que están en esto por la pasta. Que sigan, que les dejaré trabajar.
Ahí están esos grupos de investigación que ridiculizan el mundo del misterio, que simplemente se dedican a buscar fantasmas y espíritus. Que sigan, pero que no se crucen en mi  camino porque no haremos buenas migas y sigo sin tener pelos en la lengua.
Ahí está, esa gente buena que dejé hace años, siguen activos y apasionados. Que sigan, porque siempre tendrán mi apoyo, mi respeto y mi admiración.
Ahí caminan  nuevos investigadores, con grandes ideas y buenas pretensiones. Que sigan, me encantará conocerlos.
Pero junto a ellos reina la confusión, la mala información, una pésima divulgación de ciertos fenómenos que merecen (siempre merecieron) del esfuerzo de los que se dedican a estos temas. Veo que la gente crédula lo es más aún, que se conforman con lo que les dan, sin cuestionarse nada y que el mundo del misterio es más de lo mismo. La manzana sigue podrida y los gusanos ya caminan erguidos por todo el planeta. Mal vamos.
Ahora estoy yo aquí, pero no vengo a cambiar nada de todo eso, es imposible y no me apetece hacerlo. Aquí ando, con una de mis pasiones, la Ouija y si he decidido sacar esta publicación (que irá saliendo cuando me apetezca) es porque quiero reunir cada granito de arena en la misma playa, para comprobar si es posible que todos nos bañemos en el mismo mar.

 Y como es inevitable que un fenómeno cabalgue solo, ando haciendo mis pinitos con las Psicofonias, de las que hablaré también en estas páginas.
Tengo tantos casos investigados jamás publicados sobre el Fenómeno OVNI, lugares encantados, Brujería y Satanismo y otras variantes de lo ignoto, que sería un error no compartirlo, en su momento, con todos vosotros. Es inevitable, sin duda. Lo haré.
El mundo del misterio es fascinante pese al olor a mierda  que detectas cuando metes las narices en él. Sigo enamorado de él, de su esencia, de su ser. Sin embargo, no voy a luchar contra molinos de viento (soy mas de Sancho que de Don Quijote) y navegaré con mi rumbo, sin preocuparme (al menos no demasiado) del mar embravecido, de las fuertes olas, los abismos existentes y los monstruos que acechan bajo las aguas.
Seguiré en pie y avanzaré con la mirada al frente y la nariz cubierta por un pañuelo porque el hedor que se desprende de este mundillo es demasiado asqueroso y repugnante, y no se trata de algas muertas sino de las defecaciones que durante años se han ido amontonando en los rincones de lo imposible. Durante estos años nadie ha querido recoger la basura (y mucho menos expulsar a esas ratas que caminan a dos patas) y yo no estoy aquí para hacerlo, tengo cosas mucho más importantes que realizar, como trabajar  POR y PARA  el misterio.✓